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Hace 63 años, imagino, Maine no debe haber sido mucho más distinto. Al menos no para el joven Stephen King. Nacido en Portland, King ha pasado mucho de su vida en este estado, en sus pequeños pueblos como Lewiston, Durham y Bangor donde tiene una de sus casas (la otra es en Florida donde estoy seguro que se va cuando el frío invernal arremece por estas zonas). Para un joven King, su pueblo, su estado sus habitantes, fueron la inspiración para muchas de sus historias. No es de extrañar que su comparsa, H. P. Lovecraft, escribiera sobre dioses monstruosos que habitan este mundo desde la zona sur de New England, a unas 3 horas al sur de Portland, en Providence. Y digo que no es de extrañar pues toda esta zona ha dado para la literatura a autores bastante peculiares como los ya mencionados, y solo para agregar unos cuantos más y nos quede el panorama más claro recordemos a Edward Gorey, Edgar Allan Poe, entre otros.
Congress St. , Portland, Maine. En la actualidad. Ah no, hace unos 100 años
Pero volvamos a King. En estos días y gracias a mi buen amigo Jordi, pude leer On writing, un libro sobre el arte de escribir de King publicado en el 2000. El escrito en cuestión tiene dos partes. La primera titulada C.V. que es una suerte de autobiografía que el autor narra de una manera sencilla pero no escasa de magia. King procura darnos algunos datos y anécdotas que lo formaron como escritor. Para él, uno no se convierte en escritor sólo porque lo desea: si no naces con el talento no hay mucho que hacer, y si eres bueno puedes ser mejor con práctica. Mucha práctica. De eso trata la primera parte, de aquellas experiencias personales en las que las curiosidades del joven King lo fueron acercando a la escritura. La segunda parte “On writing” nos devela sus ideas sobre cómo un escritor escribe lo que escribe. De lo que se trata finalmente, dice King, es de telepatía. Es decir de la habilidad para crear una buena y convincente historia no sólo para quien escribe, sino para quien lee.

Ameno y divertido, King repasa por varios de los elementos de la escritura y nos revela algunas de las historias detrás de sus libros. Particularmente, me llamó mucho la atención cómo empezó a escribir “Carrie”, su primer bestseller, el libro que lo lanzó a la fama. King cuenta cómo un día recordó la vez que limpiando baños de un colegio, le llamó la atención la diferencia entre los baños de hombres y de mujeres: en los baños de mujeres había una máquina para las toallas higiénicas, así como las duchas tenían cortinas de baño para la privacidad. Con el tiempo, ese dato se transformó en el primer capítulo de Carrie. La joven White se da cuenta de que sangra en las duchas del colegio frente a las demás chicas que empiezan a reírse de ella. Carrie no tiene la más mínima idea de lo que le está pasando.

El otro hecho en el que se inspiró fue en la vida de dos chicas que conoció durante su juventud. Una de ellas vivía con su madre en un trailer. Pálida, delgada, parecía no tener voz en ese colegio. En el centro de su casa, una figura tortuosa de un cristo sacrificado observaba toda la habitación. Para King, esa fue la imagen que fue completando el ambiente familiar de la joven Carrie White: una chica bajo la fuerte mirada de un Cristo agonizante y de una madre autoritaria. La otra chica era una niña que, nadie sabe bien por qué, siempre usaba el mismo vestido negro, con las medias grises, y la blusa larga sin mangas. La misma ropa, todos los días en el colegio. De esa manera, la pobre chica fue convertida en el centro de burla de todos los demás, especialmente aquel día que se atrevió a cambiar de ropa y fue objeto de crueles bromas por otras chicas de su edad. Como dice King, ella era el centro porque era lo que las demás más temían. Ambas chicas están en la actualidad muertas (una por epilepsia, la segunda por suicidarse), lamenta el escritor como quien descubre una verdad que la literatura desentraña inconcientemente.
Niños yendo a la escuela en Hallowell, Maine (S. XIX)

Muchas de las historias de King se centran en Maine, en este estado donde al estar casi deshabitado, cualquier cosa puede aparecer, como por ejemplo vampiros (Salem’s Lot), una niña con poderes telekinéticos (Carrie), un cementerio que revive a los muertos para que uno no los extrañe tanto (Cementerio de Animales), unos objetos no identificados que andan por los bosques de un pueblito (The Tommyknockers), un condenado a muerte con poderes muy especiales (The Green Mile), una comunidad atrapada en un supermercado mientras una extraña niebla lo cubre todo (The Mist, no confundir con The Fog de John Carpenter).
Así mismo, estas historias y más han sido llevadas al cine con diferentes resultados: Carrie por Brian de Palma se convirtió en una de las películas de terror más importantes en los setentas, El resplandor por Stanley Kubrick nos dio una de las mejores interpretaciones de Jack Nicholson (aparte de no quererse ir a trabajar a ningún hotel en invierno), Miseria (con la amable Kathie Bates en el papel de la fan Annie Wilkes, enamorada de su escritor favorito Paul Sheldon, interpretado por James Caan) y por Stand by Me Rob Reiner, y The Shawshank Redemption por Tim Robbins.
Caminando entre la ficción y la realidad (y sabiendo que ambas no existen y son solo convenciones), Stephen King nos ha dado muy buenas historias a las que el cine ha sabido darles rostros, frases, acciones, locaciones y, finalmente, … (complete ud. con la palabra(s) que mejor le(s) parezca(n)).
Aquí unos ejemplos:
Y una de los mejores en una fiesta de promoción: Carrie
Recomendación: fíjese en las dos tomas paralelas para crear la relación entre la furia de la ensangrentada Carrie y los jóvenes siendo presa de su venganza.

Cuando era niño, una de las cosas que me gustaba mucho, aparte de "mataperrear" como dirían mis padres, era ver televisión. Había, por supuesto, pocas cosas que realmente valían la pena en la caja boba sobretodo cuando uno recuerda que lo que muchos chicos de mi edad veían era “Sábado Sensacional” en el canal 4 los sábados en la noche, para el día lunes en el colegio, hablar del último video clip de la noche (que obviamente era el video “sensual” por decirlo eufemísticamente).
Pero había por ahí escondido entre la gran programación nacional, una serie que siempre trataba de ver aunque tuviese que quedarme hasta tarde en la noche. Se trataba de la Dimensión Desconocida o The Twilight Zone. Este era el remake de la exitosa serie de comienzos de los sesentas escrita por uno de esos pocos excelentes guionistas que hay en la tele: Rod Serling.
Nunca llegué a ver el programa original sino ese remake ochentero. Ahí encontré muchísimas historias que despertaron mi curiosidad por la ciencia ficción, por un lado, pero también en las historias de terror, misterio, etc, que recorren este extraño mundo en el que vivimos. Por ejemplo la historia del hombre que ha construido en el sótano de su casa un refugio antibombas por el miedo a que se desencadene la Tercera Guerra Mundial (capítulo interpretado por un joven y delgado Joe Mantegna), o el de la mujer que harta de los gritos y escándalos de sus hijos y su esposo encuentra un medallón que puede detener el tiempo cuando ella lo pida. O la historia del hombre que se da cuenta de que todo el mundo comienza a hablar un idioma extraño el cual no tendrá más remedio que aprender si no desea quedarse incomunicado.

Por supuesto, podría seguir contando todos los episodios pero entonces no llegaría al punto de este post. Con los años, averigüé que muchos de estos episodios fueron dirigidos por directores ya famosos o a punto de serlo, entre ellos William Friedkin (El exorcista) y Wes Craven (Nightmare on Elm Street). Así como contó con muchos actores que se volverían famosos con los años (Bruce Willis, Morgan Freeman, Fred Savage, etc.) Incluso se hizo una película con el fin de atraer a la gente a la serie. En ella, 4 directores (Spielberg, Landis, Dante y Miller) le daban un update a las historias con un todo bastante desigual. De ellas, el remake del capítulo “Pesadilla a 20 mil pies” interpretado por John Lithgow es el mejor. En él un hombre aterrado por volar en aviones verá a una suerte de monstruo sentado en el ala y que amenaza con destruir el avión. Como sucede en estas historias, solo él lo ve y nadie le cree. Como consecuencias de esta película, cada vez que vuelo en avión espero dos cosas: uno, que pasen esta película a los pasajeros, y dos, que cuando mire por la ventanilla me encuentre al monstruo aquél.
Este post se está haciendo largo y, en verdad, no pensaba dedicarle una página entera a la Dimensión Desconocida. Y no porque no se lo merezca, sino porque pensaba más bien escribir sobre un escritor que colaboró con la serie para televisión de los ochentas. En un capítulo de la primera temporada titulado “Gramma” o “La abuela”, un niño tiene que cuidar a su abuela que está muy enferma. Lo que no sabe el chiquito es que su abuela no tiene las ganas de morir y que antes de que eso suceda buscará la manera de sobrevivir a través de su nieto. Teniendo como trasfondo las historias de H. P. Lovecraft, Stephen King logra uno de los episodios más aterradores de la serie. El uso de la mitología de Cthulhu, Yog- Sothoth entre otros grandes monstruos hace la historia mucho más interesante.
Aquí les dejo ese capítulo. Y dejaré para el fin de semana a Stephen King.